miércoles, junio 27

aún hoy

te escribo hoy porque sé que nadie más, como tú, me entendería, porque sé que nadie más, como tú, me haría entender y me lastima pensar en lo irónico que es esto, en lo estúpido que es pensar que la única persona que me lastimó de una manera tan horrible es la única persona en la que, en realidad, depositaría toda mi confianza, porque, aún hoy, te creo incapaz de lastimarme, aún hoy, te pienso como el hombre del que me enamoré, porque, aún hoy, veo en ti mi fortaleza, porque, a pesar de todo, sigues siendo, para mí, el único amigo fiel en el que puedo caer, frente al cual puedo ser débil y del que oiré la solución; me encargo, siempre, de alejar a quienes quiero, de desaparecerme de a quienes les importo, pero contigo no lo hice, contigo, por primera vez, quise quedarme, quise permanecer y tú no quisiste que lo haga y, aún hoy, te escribo pensando que hablarás conmigo, que me dirás lo que sólo tú sabías que quería escuchar y que, una vez más, me calmaré y sabré qué hacer, pero, aún hoy, estoy segura que es este sólo otro de mis tantos sueños 

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